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10 cosas que puedes hacer para prevenir un ictus

Portal IctusPrevenir el ictus es posible siguiendo algunas pautas que, además, mejorarán nuestra calidad de vida. Estas son algunas de las cosas que puedes hacer para disminuir el riesgo de accidente cerebrovascular.

1. Hazte fan de la dieta mediterránea.

La dieta mediterránea no es solo una forma de comer, es un estilo de vida transmitido de generación en generación desde hace siglos. Se caracteriza por la abundancia de alimentos vegetales, el empleo del aceite de oliva como fuente principal de grasa, el consumo moderado de pescado, aves de corral, productos lácteos y huevos; el consumo de pequeñas cantidades de carnes rojas y vino, generalmente durante las comidas.

Además de aportar los nutrientes adecuados y ser una dieta equilibrada, tiene beneficios por su bajo contenido en ácidos grasos saturados y su riqueza en sustancias antioxidantes.

2. Activa tu cuerpo, haz ejercicio de manera regular.

Estar en forma física mejora la salud cognitiva: hacer ejercicio de manera moderada y regular es suficiente para ello. Puedes salir a caminar rápido o a bailar tres o cuatro veces a la semana durante al menos treinta minutos por sesión. Si tu forma va mejorando y te animas a salir a correr o a ir al gimnasio, es una buena idea solicitar a tu cardiólogo una revisión de tu corazón y arterias; para así poder conocer tus ritmos y capacidades.

Hacer ejercicio te hace sentir bien, aumenta tu energía y te pone de buen humor. ¡No pierdas la oportunidad de estar cada día un poco más sano y contento, al tiempo que cuidas tu cerebro!

3. Di no al estrés.

Exponerse con regularidad al estrés puede ser muy negativo para nuestro cerebro. Afecta a nuestro humor, a nuestra presión arterial, al sistema inmunitario, a la resistencia a enfermedades cerebrales, a las capacidades intelectuales, al bienestar emocional… Vamos, el estrés es un desastre para nuestro cerebro y, por lo tanto, para nuestro cuerpo.

A veces es bueno parar un momento y recuperar las cosas buenas de la vida: estar con familia y amigos, hacer ejercicio, relajarnos (ya sea con técnicas como yoga o con paseos por la playa) y utilizar el buen humor y el pensamiento positivo como armas contra el estrés.

Recuerda lo que dicen, siempre será mejor trabajar para vivir que vivir para trabajar.

4. Que el tabaco no te ahogue.

Fumar es malo. Malísimo. Hay multitud de estudios al respecto y seguro que los efectos negativos ya los conoces. Solo con dejar el tabaco mejorará tu capacidad pulmonar, mejorará tu circulación, disminuirán los riesgos de enfermedades cardiovasculares y de cáncer y; como colofón, recuperarás gusto y olfato; para disfrutar totalmente de las sensaciones que ofrece tu restaurante favorito.

5. Dormir es vida.

Decían que la vida es sueño y los sueños, sueños son. Ahora también podemos decir, aunque sea por hacer el juego de palabras, que los sueños son vida. Y es que el primer beneficio de dormir bien es el descanso del cuerpo, que nos permite mantener el sistema cardiovascular en condiciones óptimas: tras dormir las horas suficientes estamos concentrados y bien físicamente para afrontar el nuevo día.

Dormir al menos 8 horas cada noche aumenta la calidad del descanso y las probabilidades de que nuestro estado de ánimo sea muy bueno al día siguiente.

6. Vigila la tensión arterial y los niveles de colesterol

Mantener controlados los niveles de tensión arterial de colesterol es muy importante para prevenir el ictus. Realizar controles periódicos y consultar con nuestro médico es la primera medida que debemos tomar al respecto para que, si los niveles son muy altos; nos puedan aconsejar qué hacer para reducirlos.

7. Cuidado con el consumo de alcohol

Sí. Es verdad. Está comprobado que el consumo moderado de vino, una copa en las comidas, es beneficioso como antioxidante y ayuda a nuestro sistema circulatorio.

Sin embargo, pasarse no es bueno: el consumo excesivo de alcohol durante un periodo prolongado de tiempo puede producir los efectos contrarios, añadiendo a la hipertensión los problemas de sueño, de nutrición, de hígado y de corazón; entre otros.

8. En busca del peso ideal

Siguiendo una buena dieta y realizando ejercicio, lo más normal es alcanzar ese peso ideal de forma natural. Una buena herramienta de orientación para este peso es el Índice de Masa Corporal (IMC), que consiste dividir el peso entre la estatura. El resultado nos indica si estamos en nuestro peso según unos valores numéricos en los que el ideal está entre 18,5 y 24,9.

Para facilitarnos el trabajo, en www.ocu.org hay un acalculadora que nos indica nuestro IMC y su significado.

9. Ejercita tu cerebro

Aprender cosas nuevas (como idiomas), vivir nuevas experiencias, debatir con personas que piensen diferente a ti, leer mucho, innovar en las pequeñas cosas que haces día a día… Cualquier pequeño desafío intelectual hará trabajar a tu cerebro; haciéndolo más resistente al paso de los años.

10. Conoce los signos de un ictus para reaccionar rápido si aparecen.

Son tres, son inconfundibles, suelen venir acompañados de un dolor de cabeza muy intenso y con que se dé uno de ellos ya deberías de avisar al 112:

  1. - Pérdida de fuerza o de sensibilidad en la mitad del cuerpo.
  2. - Pérdida total o parcial de la visión o visión borrosa.
  3. - Dificultad para hablar o para entender cuando te hablan.

 

 

FUENTE: www.fedace.org (27/07/2016).

NOTA: Esta lista recoge algunos consejos básicos para prevenir el ictus. Puedes encontrar más información en la web de FEDACE en el folleto de prevención y en “Cuida tu cerebro…y mejora tu vida”, de Álvaro Bilbao (Plataforma Actual, 2013)

Un buen chequeo… para mejorar tu salud y bienestar

Zapatillas para correrCon la llegada del buen tiempo, las jornadas de trabajo en horario continuo y las vacaciones puede que estemos ante el momento ideal para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y valorar la posibilidad adecuarlo y/o modificarlo, dejando de lado aquellos hábitos menos saludables y adquiriendo otros que van a hacer que mejore de forma considerable nuestra salud y bienestar.

Es el momento ideal de hacerse lo que coloquialmente denominamos “un chequeo”, es decir,  una analítica completa, pesaje y control de la tensión arterial, tres sencillas acciones que nos van a proporcionar una buena imagen de nuestro estado de salud actual, nos van a permitir actuar para mejorar nuestra salud y bienestar a nivel general y así evitar dos de las principales enfermedades causantes de muerte prematura, como son las enfermedades cardiovasculares y el cáncer.

Independientemente de que decidáis llevar a cabo este sencillo chequeo que os proponemos, os vamos a dar una serie de pautas o acciones que podéis llevar a cabo de forma autónoma y que indudablemente van a ayudaros a mejorar vuestra salud y bienestar de forma significativa y casi inmediata, haciendo que el riesgo de contraer un cáncer o sufrir una enfermedad cardiovascular disminuya así como el riesgo general de contraer enfermedades crónicas

1.- Practica ejercicio moderado

Todo el mundo sabe que el ejercicio moderado es bueno para la salud, pero hay demasiada gente que no lo practica. Según la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), el 24% de los españoles no hace ningún tipo de actividad física: ni siquiera camina una hora a la semana.

Sólo 30 minutos de ejercicio moderado (basta una simple caminata), durante cinco días a la semana, reduce significativamente el riesgo de padecer diabetes, tener un infarto o sufrir un ictus.

Además, hacer ejercicio no sólo influye a un nivel físico, además hace que se reduzca el estrés, nos da mayor energía y hace que mejore nuestro estado de ánimo.

2.- Controla tu colesterol

Controlar el nivel de colesterol es la única forma de asegurarnos de que nuestras arterias no van a bloquearse, lo que puede desembocar en un infarto o un ictus. Debemos empezar a preocuparnos si nuestro nivel de colesterol es superior a 200 mg/dl. Hay personas que deben tener especial cuidado, pues tienen un gen hereditario que les hace producir demasiado colesterol malo (LDL). Para ellas reducir el nivel del mismo es cuestión de vida o muerte.

El 75% del colesterol de nuestra sangre proviene de nuestro hígado y nuestras propias células, y el 25% restante de la comida. Mantener una dieta saludable –evitando las grasas saturadas y trans y potenciando los alimentos bajos en colesterol– es importante, pero no basta para reducir el colesterol, es necesario además hacer ejercicio y mantener un peso adecuado.

3.- Mejora tu alimentación

Una alimentación sana y equilibrada, junto con la actividad física, es el pilar básico sobre el que construir un buen estado de salud tanto física como psíquica. Proporciona al organismo todo lo necesario para el crecimiento y regeneración de los tejidos del cuerpo, la energía adecuada para realizar actividades físicas y todos aquellos nutrientes que permiten al cuerpo funcionar correctamente. Sin embargo, los nutrientes que el organismo necesita no se pueden encontrar en un único tipo de alimento. Por ello es necesario consumir una variedad de productos ya que todos los nutrientes son indispensables, pues cada uno realiza unas funciones concretas.

Parte de la base de la realización de ejercicio diario y un control del peso corporal. Sigue con una amplia base de fruta, verduras, alimentos de grano entero (contienen fibra, vitaminas y minerales) y aceites vegetales no refinados. Todo ello complementado con pescado, especialmente el pescado azul, e hidratos de carbono complejos (cereales integrales, arroz integral, patatas, legumbres). Alimentos como los lácteos, carne, huevos, pan y pasta han de ser ingeridos de forma eventual. Otros, como el azúcar o los alimentos procesados industrialmente y las grasas saturadas, deben ser evitados.

De manera general, los alimentos podemos clasificarlos en tres grupos respecto a su mayor o menor contribución al establecimiento de una dieta saludable en obligados, opcionales y perjudiciales:

 Alimentos obligados (que no pueden faltar):

  • • Frutas completas y zumos naturales no ácidos: vitaminas, minerales antioxidantes, fibra, agua y enzimas. 3-4 raciones diarias.
  • • Verduras y hortalizas crudas, al vapor, al horno (de hoja verde, todo tipo de coles, raíces, etc.): 1 ración cruda (ensalada) y otra cocinada al día, como mínimo.
  • • Cereales integrales, al menos en un 70 % de los totales ingeridos (arroz, trigo sarraceno, avena, centeno, mijo, pasta, pan biológico, etc.). Legumbres (soja, lentejas, garbanzos, judías, guisantes, etc.). Consumo diario.
  • • Germinados (brotes de soja, de alfalfa, de trigo, etc.): 2-3 veces/semana.
  • • Semillas y nueces (en poca cantidad). 2 veces/semana.
  • • Aceite de oliva virgen prensado en frío, aceite de lino. Consumo diario.
  • • Pescado azul de aguas frías: salmón, arenque, sardinas, boquerones, caballa, trucha de río, etc. Consumo: 3-4 veces semanales.
  • • Agua mineral y zumos (proporción 3:1): 2-3 litros al día.

 Alimentos opcionales:

  • • Carnes biológicas (mejor de caza o no estabuladas). Evitar el cerdo. 1-2 veces/semana.
  • • Lácteos. Es mejor tomar productos fermentados como yogur biológico (con bífido bacterias) y quesos frescos (mejor de oveja o cabra). Consumo: una ración diaria, máximo. Ojo con las intolerancias.
  • • Huevos biológicos.

Se recomienda que todos los alimentos sean de cultivo o cría biológicos, en la medida de lo posible, debido a la ausencia de pesticidas, metales pesados, antibióticos, hormonas y otras sustancias tóxicas, en su interior.

 Alimentos perjudiciales:

Limitar su consumo al máximo, ya que, no sólo no aportan ningún nutriente, sino que ocasionan con el tiempo, (tarde o temprano), trastornos en la salud.

  • • Azúcar refinado y dulces, especialmente los industriales.
  • • Grasas saturadas (carne, vísceras, lácteos completos, nata, mantequilla, yema de huevo y embutidos, a excepción del jamón ibérico en pequeñas porciones), etc.
  • • Grasas trans o hidrogenadas: margarina, bollería productos con grasas hidrogenadas de origen industrial.
  • • Sal en exceso.
  • • Harinas blancas refinadas.
  • • Productos procesados industrialmente, con conservantes y/o colorantes químicos.
  • • Carne roja y aves, en exceso (evitar consumir más de una vez por semana).

Haz que tu dieta sea lo más variada posible siguiendo estas reglas (es más divertido y cansa menos).

4.- Controla tu presión arterial

Tener la tensión alta es el factor de riesgo más importante para la enfermedad cardiaca. La hipertensión hace que nuestra sangre fluya por las arterias con demasiada fuerza, lo que afecta a la totalidad de nuestros órganos vitales. Cuando la presión arterial se mantiene en niveles normales, se reduce el esfuerzo del corazón, las arterias, los riñones y, en general, es más difícil tener problemas cardiovasculares.

Una presión demasiado alta puede matarnos sin que nos demos cuenta. Se trata de un “asesino silencioso” que puede pillarnos desprevenidos si descuidamos nuestra tensión y que tarde o temprano afecta a casi todo el mundo si no se toman las medidas adecuadas.

Para mantener la tensión en un nivel adecuado –sin recurrir a medicamentos, que en algunas personas son en cualquier caso necesarios– hay que seguir una serie de consejos: mantener una dieta baja en sal, realizar ejercicio frecuente, evitar el sobrepeso, controlar el estrés, limitar el consumo de alcohol y dejar el tabaco.

5.- Pierde peso

Todos los factores de riesgo están íntimamente relacionados, y si tenemos obesidad o sobrepeso, casi con total probabilidad, tendremos otros factores de riesgo. Estar más gordos de lo que deberíamos hace que tengamos un mayor riesgo de padecer hipertensión, problemas de colesterol y diabetes. La obesidad, no obstante, es también un factor de riesgo independiente, que hace que tengamos más papeletas de tener un problema cardiovascular, pese a que el resto de indicadores estén correctos (algo, de todas formas, improbable).

Si nuestro Índice de Masa Corporal es mayor de 25, deberíamos empezar a preocuparnos, pero si es mayor de 30 estamos expuestos a un riesgo significativo de padecer problemas cardiovasculares y deberíamos adelgazar cuanto antes.

6.- Reduce el nivel de azúcar en sangre

Aunque la diabetes es una enfermedad tratable, y con la que se puede vivir, sólo el hecho de padecerla hace que aumenten las posibilidades de padecer un infarto o un ictus, la causa de muerte más habitual de aquellos que la sufren. La mejor manera de no ser diabético es prevenir la aparición de ésta controlando nuestro nivel de azúcar en sangre, sin esperar a llegar a viejos.

Tener un nivel saludable de azúcar en sangre (por debajo de 100 mg/dl de glucosa en ayunas), protege nuestros órganos vitales y hace que vivamos más y mejor. Para controlar el nivel de glucosa en sangre basta con seguir estos 3 sencillos consejos:

  1. Reduce el consumo de azúcares simples, presentes, sobre todo, en los refrescos y los dulces.
  2. Haz ejercicio moderado regularmente ya que mejora la respuesta de nuestro cuerpo a la insulina.
  3. Toma la medicación adecuada si entras en la zona de riesgo (bajo prescripción médica, nunca automedicándote).

7.- Deja de fumar

Si fumas poco importa que cumplas a rajatabla los otros seis pasos, dejar los cigarrillos debe ser una prioridad. El tabaco está relacionado, directamente, con un gran número de muertes prematuras y en nuestro país es el tercer factor de riesgo por orden de importancia. Los pulmones notarán que has dejado el tabaco tras la primera semana, y empezarán a sanarse en cuanto lo dejes.

Fumar daña el sistema circulatorio, aumenta el riesgo de padecer aneurismas y enfermedades coronarias y fomenta la aparición de coágulos en la sangre. Sus efectos son acumulativos y, sin contar el cáncer, puede llevarte de cabeza a sufrir un infarto o un ictus.

Cómo actuar desde la empresa contra el Riesgo Cardiovascular

Corazón-SanoConocemos como Enfermedades Cardiovasculares aquellas que afectan el corazón y a los vasos sanguíneos, es decir, al sistema cardiovascular.

Las enfermedades cardiovasculares pueden tener un origen congénito, cuando la persona nace con la enfermedad, o adquirido durante el transcurso de su vida, usualmente en consecuencia de hábitos no saludables.

Algunas de las enfermedades que comprenden son el ataque al corazón, enfermedad coronaria, hipertensión, arritmias y fallo cardiaco, entre otras, pero, sobre todas ellas, la aterosclerosis a nivel del corazón y de los vasos sanguíneos.

Factores de riesgo

Los factores de riesgo de la aterosclerosis y de las enfermedades cardiovasculares han sido ampliamente estudiados y en base a los resultados de diferentes estudios, p.e.  el “Framingham Study”, se han podido identificar tres factores de riesgo principales para un ataque al corazón prematuro: 1) colesterol elevado, 2) presión arterial alta y 3) tabaquismo.

Otros factores de riesgo de menor impacto son: sedentarismo, obesidad, triglicéridos elevados, diabetes y estrés no controlado. Todos ellos son factores de riesgo controlables.

Además, existen factores que no pueden ser controlados como la herencia genética o la edad.

En el ámbito laboral, vamos a centrarnos en aquellos factores que son controlables, aquellos sobre los que podemos actuar, p.e. desde los comedores de empresa, las máquinas de vending instaladas, las acciones formativas o las actividades lúdico-deportivas ofertadas desde la empresa.

Hoy vamos a daros unas pautas sencillas que esperamos que os ayuden a adoptar medidas adecuadas para intentar controlarlos y disminuir su incidencia en vuestros trabajadores

Colesterol elevado

ColestrolCuando los valores de colesterol y especialmente de LDL (colesterol malo) en la sangre están por encima de los valores aceptables, existe mayor riesgo de que el colesterol se deposite en las paredes de las arterias. Si estos valores elevados se mantienen de forma persistente, ocurre daño a nivel de la pared arterial. Este es uno de los mecanismos en los que se fomenta el desarrollo de aterosclerosis.

El cuerpo humano necesita colesterol para la formación de las membranas celulares y la producción de hormonas. Sus fuentes de colesterol son dos: el que se produce en el hígado y el que proviene de los alimentos. Cuando la dieta es alta el colesterol, el hígado disminuye la producción de este tipo de grasa. Sin embargo, cuando el consumo de colesterol a través de la comida es excesivo, los niveles de colesterol en sangre pueden aumentar a niveles peligrosos. Afortunadamente y debido a este mecanismo regulatorio, el colesterol en sangre puede reducirse a través de modificaciones en los hábitos alimenticios.

Es importante saber que el colesterol de ingerido a través de la comida se encuentra únicamente en alimentos de origen animal. Por lo que una persona con problemas de colesterol elevado debe disminuir su consumo de alimentos de origen animal u optar por aquellos bajos en colesterol y grasas saturadas (sólidas a temperatura ambiente). Estas últimas también aumentan los niveles de colesterol y del LDL (colesterol malo), se encuentran tanto en alimentos de origen animal como vegetal.

Hipertensión arterial

La hipertensión se define como un aumento de la presión sanguínea en las arterias. El valor normal de la presión no debe ser mayor de 120/80.

La hipertensión puede conducir a aterosclerosis, ataque cardiaco prematuro, fallo cardiaco, infartos y fallo renal. De hecho, la hipertensión es el factor de riesgo principal del infarto y uno de los tres principales de ataque al corazón. La hipertensión no controlada puede además afectar la capacidad de pensar, recordar y aprender. Algunos de sus síntomas son dolor de cabeza, mareos y sangrados nasales

El tratamiento de la hipertensión arterial con frecuencia debe llevarse a cabo durante el resto de la vida de la persona. Debido a que la obesidad y el consumo elevado de sodio tienden a empeorarla, el tratamiento de la hipertensión comienza con la reducción de peso y la disminución del consumo de sal. En algunas personas estas dos estrategias suelen ser suficientes para su control. Sin embargo, existen quienes requieren de medicamentos para el control de su presión arterial. Aún en estos casos, es fundamental que la persona tenga un estilo de vida saludable que incluya un peso saludable, dieta baja en sodio, niveles normales de colesterol, plan regular de actividad física moderada y no fumar.

Tabaquismo

Tanto los fumadores activos y los pasivos, inhalan el dióxido de carbono encontrado en el humo del cigarro. Esta sustancia reemplaza una parte del oxígeno que debería ser transportado a través de la sangre.NO_TABACO

En consecuencia:

  • Las arterias coronarias reciben menos oxígeno del que necesitan.
  • La nicotina ejerce un daño directo sobre el corazón y los vasos sanguíneos.
  • Aumenta el riesgo de la formación de coágulos de sangre.
  • Acelera la aterosclerosis de las arterias coronarias (las que irrigan el corazón).
  • Los fumadores tienden a tener niveles bajos de HDL (colesterol bueno), que favorecen la aparición de arterosclerosis.

 

PREVENCIÓN

La primera acción a llevar a cabo desde la empresa debe ser la puesta en valor de  la importancia de realizar cambios en el estilo de vida de los trabajadores.

La formación e información a los trabajadores en la importancia de adoptar un estilo de vida más saludable puede contribuir significativamente a disminuir el desarrollo o el empeoramiento de una condición cardiovascular.

Sin embargo, no debemos olvidar las acciones que se pueden llevar a cabo de forma interna en la empresa, p.e.  actuando sobre los alimentos ofertados a los trabajadores, la distribución de las tareas a realizar y la organización del trabajo, de forma que fomentemos la actividad física, etc.

Las tres estrategias principales deben estar dirigidas al control de la presión arterial, alcanzar niveles saludables de colesterol y dejar de fumar.

También es fundamental que la persona tenga una dieta saludable para el corazón, mantenga un peso adecuado, tenga un plan regular de ejercicios y aprenda a controlar el estrés.

A continuación se describen varias recomendaciones para la prevención de enfermedades cardiovasculares:

Alimentación equilibrada

FrutasPara la consecución de una dieta equilibrada, los alimentos de origen vegetal deben ser la base de los alimentos ofertados a los trabajadores, tanto en las máquinas de vending como en los comedores de empresa, reduciéndose la oferta y el consumo de origen animal, un ejemplo de ello es la dieta mediterránea, originaria de países como España, el sur de Francia, Italia, Grecia y Malta, y que se ha impuesto como patrón dietético en todo el mundo.

Una mayor adherencia a la dieta Mediterránea reduce de forma importante el riesgo  de padecer enfermedades cardiovasculares o mortalidad por enfermedad cardiovascular.

Una alimentación diaria equilibrada parte de la base de la realización de ejercicio diario y un control del peso corporal. Sigue con una amplia base de fruta, verduras, alimentos de grano entero (contienen fibra, vitaminas y minerales) y aceites vegetales no refinados. Todo ello complementado con pescado, especialmente el pescado azul, e hidratos de carbono complejos (cereales integrales, arroz integral, patatas, legumbres). Alimentos como los lácteos, carne, huevos, pan y pasta han de ser ingeridos de forma eventual. Otros, como el azúcar o los alimentos procesados industrialmente y las grasas saturadas, deben ser evitados.

 

Actividad física moderadanadar

Las personas que realizan ejercicio de forma moderada y regularmente poseen una mejor salud cardiovascular.

El ejercicio, además de ayudar al control del peso, contribuye a disminuir los niveles de colesterol y de presión arterial, también promueve una mejor circulación y la formación de vasos sanguíneos nuevos.

Para que la actividad física moderada sea beneficiosa, debe realizarse un mínimo de 30 minutos diarios, aunque idealmente deben ser 60.

Debido a esto, es recomendable diseñar las actividades laborales y coordinar las entradas y salidas al trabajo con el transporte público existente en la zona, de forma que se prescinda de los vehículos particulares y se acuda al trabajo andando, instalar aparca-bicicletas en los aparcamientos de las empresas, organizar las tareas de forma que se evite el sedentarismo y fomentar el uso de las escaleras en lugar de los ascensores, etc.

Control del peso corporal

El control del peso corporal es fundamental para la salud cardiovascular, ya que su exceso está asociado a mayor presión en el corazón, niveles elevados de colesterol, hipertensión y diabetes.

Una alimentación equilibrada y la práctica de actividad física moderada deben ser las actuaciones que posibiliten que nuestros trabajadores sean capaces de controlar su peso corporal.

No fumar

Dejar de fumar es la mejor forma de detener el progreso de la aterosclerosis y reducir el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

Desde el Sº de PRL de Empresa o desde el SPA se deben fomentar los programas anti-tabaquismo y se puede informar a los trabajadores acerca de aquellos organismos e instituciones públicas que pueden ayudarles en el empeño, apoyarles e, incluso, acompañarles.

Control del colesterol en sangre

Mediante de una alimentación adecuada y la práctica de actividad física moderada es posible disminuir los niveles del colesterol total y los del LDL (colesterol malo). Además, es posible además que aumenten los del HDL (colesterol bueno).

Control del estrés

La manera en la que algunas personas responden al estrés puede aumentar su predisposición a un ataque cardiaco.

Desde las empresas, debemos prestar especial atención a aquellos factores o condiciones propias del trabajo que pueden resultar estresantes para los trabajadores, p.e. organización, comunicación, carga física y mental, satisfacción, conciliación, etc. La evaluación psicosocial nos proporcionará buenas pistas para actuar en éste campo.

Consumo moderado o limitado de alcohol

El alcohol puede ser beneficioso o dañino según la enfermedad cardiovascular que se padezca.

Un consumo moderado (una bebida al día en mujeres y dos en hombres) puede ayudar a aumentar los niveles del HDL, disminuir los del colesterol y proteger contra ataques cardiacos. Sin embargo, en el caso de personas con hipertensión y con triglicéridos elevados, es recomendable evitarlo.

Vigilancia de la Salud

Las actividades de Vigilancia de la Salud realizadas en las empresas son una excelente forma de conocer el riesgo de los trabajadores de padecer una enfermedad cardiovascular, especialmente en trabajadores que tienen una historia familiar de enfermedades cardiovasculares.Diabetes

Es importante recordar que algunas de estas enfermedades no producen síntomas en sus etapas iniciales, por lo que su detección temprana evita su progreso y el desarrollo de complicaciones asociadas.

Control de la diabetes

La diabetes aumenta significativamente el riesgo de ataque al corazón. El control de la glucosa en sangre, así como el de la presión arterial, el peso corporal y del colesterol, contribuye a disminuir dicho riesgo.

 

NOTA IMPORTANTE: El tratamiento de cualquier enfermedad cardiovascular debe ser recetado y supervisado por un médico especialista. Es recomendable además consultar con un nutricionista.

¿GASTAS LO QUE COMES?… o acumulas

Actividad-físicaDurante los últimos 50 años, el gasto diario de energía se ha reducido considerablemente por el descenso de la actividad física dentro del entorno laboral, principalmente debido a que en la mayoría de empleos actuales los trabajadores permanecen sentados la mayor parte de la jornada.

Hoy en día, son muy pocos los trabajos que exigen una actividad física moderada a los trabajadores y sin embargo el aporte calórico que realizamos a nuestro organismo no ha disminuido sino que, probablemente, ha aumentado debido, principalmente, al consumo de bebidas carbonatadas, alcohol, bollería industrial y al progresivo abandono de la dieta mediterránea, desplazada por el auge de la comida rápida, precocinada y/o envasada.

Como consecuencia de esta reducción en el gasto energético, se ha producido un aumento del peso corporal medio de la población en los países desarrollados lo que lleva asociado un aumento de las enfermedades de origen cardiovascular y otras como la hipertensión, la diabetes, el colesterol, etc.

Debido a esto, nos encontramos ante la imperiosa necesidad de reducir el sedentarismo para volver a gastar las calorías consumidas a lo largo de la jornada y así evitar el sobrepeso, como medio para lograr una mejora de la salud a nivel general y a nivel cardiovascular en particular.

La práctica de una actividad física moderada a diario, durante 30-45 min. es suficiente para obtener resultados a corto plazo y no hay que liarse con complicaciones, aquí tenéis unas sencillas pautas que os van a dejar sin excusas para no moveros:

·         Subid por las escaleras en lugar de coger el ascensor.

·         Id andando o en bicicleta al trabajo en lugar de hacerlo en vuestro coche particular. Si el desplazamiento es muy largo, coged el transporte público que seguro que os deja a una corta distancia del trabajo, siempre podéis bajaros una parada antes, y llegar dando un paseo.

·         Formad un grupo, con amigos y/o compañeros, para vencer la pereza en los días en los que estáis bajos de fuerzas.

·         Practicad las actividades que os gustan, si no se os hará mucho más duro y lo dejareis con cualquier excusa.

Las enfermedades cardiovasculares causan el 20% de las bajas laborales

Según datos de la Fundación Española del Corazón (FEC), las enfermedades cardiovasculares son la causa de una de cada seis bajas laborales (alrededor de unos 23.000 afectados) que se producen cada año en España, lo que las sitúa como la tercera causa de baja por detrás de la lumbalgia y la depresión.

Todo ello supone un gasto de 1.200 millones de euros anuales para las empresas, tanto por pérdida de productividad, por mortalidad prematura, como por incapacidad temporal o permanente. Esta problemática no sólo es común en nuestro país. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la principal causa de muerte en el mundo, aun cuando éstas patologías se pueden prevenir adoptando hábitos de vida más saludables que actúen sobre los factores de riesgo modificables, como el consumo de tabaco, las dietas malsanas y la obesidad, la inactividad física, la hipertensión arterial, la diabetes o el aumento de los lípidos. Sigue leyendo

Es importante promover la práctica de actividad física desde la empresa

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La actividad física es esencial para mantener una buena salud. Las empresas pueden ayudar a incrementar los niveles de actividad física, ya que tienen acceso a un gran número de trabajadores, y así mejorar la salud de éstos reduciendo las bajas laborales, el absentismo y mejorando la productividad.
La práctica de una actividad física moderada está unida a un descenso del riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes, obesidad e, incluso, problemas de salud mental. Además, es evidente, y así está demostrado, que el hecho de mantener una actividad física moderada disminuye el riesgo de padecer enfermedades, ayuda a mantener un peso adecuado y disminuye el riesgo de padecer enfermedades mentales. Sigue leyendo

5 PAUTAS SENCILLAS PARA PREVENIR LA OBESIDAD

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El estilo de vida que llevamos hoy en día hace que, en demasiadas ocasiones, olvidemos las buenas costumbres y nos lancemos a los brazos de la comida rápida y las bebidas gaseosas y dejemos de lado o incluso suprimamos alguna de las comidas diarias y la actividad o el ejercicio físico, lo que ha derivado en un incrremento importante de la obesidad y de las enfermedades relacionadas con ella, como pueden ser la hipertensión, la diabetes y/o las enfermedades cardiovasculares . Debido a esto, vamos a daros 5 pautas muy sencillas para mejorar vuestros hábitos nutricionales y mejorar vuestra salud en general:

1. Hacer 5 comidas diarias: desayuno, almuerzo, comida, merienda y cena.

2. Seguir la Pirámide NAOS, de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria, que recomienda un mayor consumo de los alimentos que se encuentran en su base y un consumo ocasional de los que se encuentran en su cúspide, es decir, aumentar el consumo de cereales, frutas y verduras, así como de carnes magras, pescados, huevos y legumbres; y reducir el consumo de carnes grasas, embutidos, dulces y bollería industrial.

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CUIDAR EL CORAZON ALEJA EL CANCER

La adopción de hábitos de vida cardiosaludables reduce en más de la mitad el riesgo de desarrollar cáncer. Así lo demuestra un estudio llevado a cabo por investigadores de la Facultad de medicina Feinberg de la Universidad Northwestern de Chicago y publicado en la revista de la asociación Americana del Corazón (AHA). Las 7 recomendaciones de la AHA son: Sigue leyendo